Si usted no tiene reparos en servirle una cerveza de la marca ‘Aurum’ a sus visitas o en poner un potaje con garbanzos de ‘Hacendado’, sepa que puede ahorrar hasta un 44% en la cesta de la compra siempre y cuando apueste por las marcas blancas.
¿Qué es la marca blanca? Son productos o servicios que ofertan al mercado las empresas y cuyo precio es más barato que otros de la competencia. Tal y como indica a Finanzas.com Susana Magdaleno, directora del sector Retail de TNS Worldwide, el término marca blanca “es casi peyorativo” para las grandes superficies, que prefieren hablar mejor de Marcas de Distribuidor o Marca Privada.
Detrás de esta distinción, está la creencia común de que la marca blanca suele tener menor calidad. Pero los datos muestran lo contrario. El 68% de los 8.000 panelistas consultados por TNS Worldwide asegura que no encuentra ninguna diferencia entre la marca comercial y la marca blanca, mientras que el 60% piensa que la calidad de ambos productos es exactamente la misma
Lo que es indudable es que, con uno u otro nombre, resultan más baratas que las marcas comerciales. La razón se debe, en buena parte, a los acuerdos entre el distribuidor (cadenas comerciales) y los fabricantes, que pueden de esta forma rentabilizar su capacidad productiva, al fabricar grandes cantidades y aprovechar los rendimientos de escala de sus instalaciones.
A veces, apunta Susana Magdaleno, los acuerdos son de otro tipo: Por ejemplo, un fabricante produce una determinada marca de distribuidor que se vende a un precio más bajo a cambio de que el centro comercial ubique bien en sus lineales la marca conocida perteneciente a ese fabricante.